lunes, 14 de octubre de 2013

amor eterno 1

Hola terrícolas  aquí va la segunda parte de Falsa Sonrisa, Amor Eterno, ha habido varias personas a las que quiero con locura que me han pedido otra parte de Falsa Sonrisa, así que, aquí empieza, seguiré escribiendo El Grajo y historias pequeñas, así como otra historia bastante larga, así que seguid atentos. Abrazos interestelares. Y por favor, comentad y seguidme.


             Todavía puedo oír a Usui diciendo "si quiero" todavía recuerdo la sensación de irrealidad, nuestra luna de miel fue un regalo de los padres de Rangiku ( Al final va a resultar que ella es la oveja negra de su familia) Rangiku no se presento, oí que a no habla con sus padres por venir a nuestra boda, también oí que vivía felizmente casada y que había dejado los estudios. La verdad es que todo ello eran rumores. Pasaron los años, Usui y yo logramos ser unos biólogos marinos increíbles, viajábamos por todo el mundo por nuestras investigaciones, siempre los tres: Usui, Jem y yo. Jem cumplió su sueño y se hizo medico. Nosotros tuvimos dos precioso hijos: Rukia, la mayor y Will, el pequeño. Rukia se parecía a su padre su pelo rubio oscuro y su s oscuros y de aspecto inocente ojos, hacían que pareciera una niña buena (no os dejéis engañar, no cometáis ese error es traviesa hasta decir basta) en cambio su hermano se parece mas a mi, tiene el pelo negro como la noche y sus ojos son azules, algo mas oscuros que los míos  el es un santo, sus ojos miran a todos lados con sabiduría  no por encima del hombro o con suficiencia, el mira el alma tal y como es, y la acepta, a sus cuatro años ya se a leído la tercera parte de cualquier biblioteca. Así vivimos ocho años de matrimonio, viviendo, una semana en Londres, otra en Nueva York... Al final acabaron aceptándonos cerca de casa. Compramos una hermosa casa a las afueras. Era increíble como podía cambiar todo y seguir siendo lo mismo. La cafetería en la que había trabajado (mi cafetería favorita) se había convertido en un maldito Starbucks. Mi hermano seguía viviendo en nuestra vieja casa, íbamos a visitarle todas las semanas, el padre de Usui rara vez se dignaba a mirarnos, supongo que aun no le caigo muy bien.
Al poco de mudarnos me entere, Rangiku y su marido se habían mudado cerca, junto con su grupo de amigas...

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