LA PRINCESA HELADA

Hola terrícolas, esta es una historia con la que participe en un concurso en mi instituto. Disfrutad y comentad para que pueda mejorar. muchas gracias y abrazos interestelares
                                   LA PRINCESA HELADA

        Hola mi nombre era Natalia. Y esta es mi historia, no es una historia alegre ni tiene un final feliz, pero es una historia.
         Vivía en un piso pequeño en el centro de Madrid con mis padres. Todo estaba bien hasta que cumplí doce años, mis padres empezaron a discutir y a gritarse por todo, al principio me iba de casa para no oírlos y volvía a la hora de cenar o me quedaba a dormir con alguna amiga, pero eso no solucionaba nada, después intente alejarme de los gritos estudiando, escuchando música o conectada al Tuenti, me pasaba las horas pegada a la pantalla. Al cumplir quince años las cosas empeoraron entre mis padres, y una noche no pude más y me fui de casa, no podía soportar los gritos, quería huir, quería escapar de ellos. Dando un paseo me encontré con unos amigos y uno de ellos me dio unas pastillas y me dijo que me olvidaría de todo. A los dieciséis años mis padres seguían igual pero yo no, no acudía a clase, mis notas empeoraban, y era adicta a las drogas. Sucedió sin darme cuenta, empecé a salir por las noches y me junte con gente con la que nunca pensé juntarme, al principio solo tomaba drogas el fin de semana, luego dejo de ser suficiente, necesitaba mas, empecé a tomar siempre que podía. Hasta que, en un botellón, todo se volvió negro, pensé que me había quedado ciega, oía a mis amigos gritar y a alguien pedir una ambulancia ¿Qué pasa? ¿Hay alguien herido?-Quise preguntar pero mi cuerpo no respondía, oí de lejos una sirena y a los médicos decir no se que del coma. Escuche muchas voces en el hospital, voces de enfermos y de sus familiares y sobre todo voces de médicos. Oí que se cerraba una puerta y todo se quedo en silencio salvo por un pitido.
          Horas después, oí las voces de mis padres, seguían discutiendo, ¡Parad ya! Quería gritarles, pero no pude, bajo los gritos de mis padres oí que el pitido se aceleraba hasta que finalmente enmudeció.
Al poco oí que un medico decía:
         -Es una lastima, tenia toda la vida por delante. Hora de la muerte una y media de la tarde.
Recuerdo que quería huir de las voces, y al final lo hice, me aleje corriendo y, por fin pude dormir tranquila, sin gritos, ni broncas, solo el silencio. Mi cuerpo dejo de respirar el cinco de mayo de 2012 por un golpe de calor causado por las drogas y el alcohol.


                                                       FIN

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